Cultura
Registra INAH dos sitios arqueológicos que sobrevivieron a la Conquista en la Costa Grande de Guerrero
Se trata de los asentamientos de Camutla y Sacualpan, consignados en fuentes históricas del siglo XVI; fueron identificados durante la inspección para las obras de ampliación de la autopista Pátzcuaro-Lázaro Cárdenas.
Especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en Guerrero registraron los sitios arqueológicos de Camutla y Sacualpan, en la región Costa Grande, asentamientos consignados en fuentes históricas del siglo XVI que siguieron poblados tras la Conquista española y sobrevivieron brevemente hasta finales de ese siglo [1].
El registro derivó de una inspección realizada como parte del seguimiento a los proyectos de infraestructura del Plan Michoacán por la Paz y la Justicia, para dictaminar la viabilidad de las obras de ampliación de la autopista Pátzcuaro-Lázaro Cárdenas, en el tramo proyectado en el municipio guerrerense de La Unión de Isidoro Montes de Oca [1]. Los recorridos —terrestres y aéreos, estos últimos con dron— se efectuaron del 25 al 30 de marzo de 2026, con el fin de evitar la afectación de monumentos arqueológicos y establecer mecanismos para su salvaguardia [1].
Camutla: 39 estructuras en ocho hectáreas
Uno de los sitios se localizó en el poblado de El Chico o Capire, sobre un lomerío en la margen poniente del río La Unión, cercano a su desembocadura en el océano Pacífico. Ahí se contabilizaron 39 estructuras distribuidas en ocho hectáreas [1].
De acuerdo con testimonios orales, el paraje era conocido como Camutla, lo cual dio una pista para identificar el nombre del asentamiento, con una cronología que abarca del Posclásico Tardío (1200-1521 d.C.) al Colonial Temprano (1521-1600 d.C.) [1].
En el conjunto se observaron terrazas que ascienden de sur a norte; en la parte superior se distribuyen de oriente a poniente. Sobre ellas se identificaron altares, estructuras alargadas, muros de contención en las laderas, alineamientos de piedra asociados a posibles unidades habitacionales y sectores cívico-ceremoniales vinculados a plazas que tienen pequeñas estelas lisas, algunas todavía en pie [1].
En la época prehispánica, esta zona fue una región fronteriza habitada por los Tolimecas y Chumbias, que colindaba con diversos grupos étnicos, como los Pantecos y los Cuitlatecas, además de ser un espacio sometido por la Triple Alianza y por los Purépechas, lo que explica la variabilidad en los patrones de asentamiento respecto a otras áreas de la Costa Grande [1].
La información recabada en campo se cotejó con las fuentes históricas del siglo XVI, como las Relaciones Geográficas y la cartografía del Mapa de Ortelius, donde en la ribera baja del río La Unión está señalado el poblado de Camutla, lo que coincide con la localización del paraje homónimo [1].
Sacualpan: plataforma de 160 metros de largo
Bajo la misma metodología, el otro sitio inspeccionado, previamente registrado como Los Ticuiches, corresponde al poblado tolimeca de Sacualpa. Su estructura principal consiste en una plataforma de 160 metros de largo por 110 de ancho; de forma adyacente hay otra alargada, de 140 metros de largo por 40 de ancho, con la que forma una L. En torno a este conjunto se registraron montículos habitacionales dispersos, con concentraciones de cerámica roja erosionada [1].
De acuerdo con el INAH, la identificación de estos pueblos del siglo XVI aportará información sobre el patrón de asentamiento en la Costa Grande; en particular, sobre la localización de poblaciones que, tras sobrevivir a la Conquista española, fueron abandonadas por múltiples factores, principalmente la reorganización y la carga tributaria del sistema novohispano [1].
Otros sitios inspeccionados y medidas de protección
Asimismo, se inspeccionaron los sitios de La Parotita, El Huérfano, La Palanca, Los Metates, La Salada, Las Peñas, Las Arañas, La Parotita II, Zorcua y Los Azufres, con evidencia de montículos edificados sobre lomeríos. Se determinó que los cuatro últimos requerían de polígonos de protección precautoria, debido a la cercanía con el trazo carretero. De todos se han iniciado gestiones para su conservación, en coordinación con el gobierno municipal [1].
Rodolfo Lobato Rodríguez, arqueólogo a cargo de la inspección, adscrito al Centro INAH Guerrero, consideró fundamental la identificación, registro y protección del patrimonio arqueológico en el área de estudio, particularmente en el contexto de proyectos de infraestructura que pueden generar impactos sobre dichos bienes culturales. Asimismo, señaló que esto aporta información invaluable sobre etnias ya extintas [1].
Por su parte, Miguel Pérez Negrete, arqueólogo responsable del área ejecutora de Ventanilla Única del Centro INAH Guerrero y colaborador en la coordinación de la inspección, comentó que las revisiones aportan elementos para la toma de decisiones en materia de conservación y manejo del patrimonio [1].
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